sábado 18 de julio de 2009

El regreso de un pintor leonés (Joaquín Villalba)


Joaquín Villalba González es un artista leonés de largo recorrido que ha vivido en Galicia durante los últimos treinta años, y que, por lo tanto, en este momento es desconocido en su tierra, y esto a pesar de antes de su éxodo fue ya un reconocido dibujante que incluso realizó alguna incursión en el mundo de la publicidad gráfica. Pero de eso hace ya mucho tiempo.

En su regreso Villalba quiere recoger en su obra las imágenes de todos los rincones de “su” ciudad. Así lo demuestra en la exposición que puede admirarse en el Centro Cultural de Caja España, en la calle de Santa Nonia. La Plaza Mayor, San Francisco, la casa de Roldán de la plaza de Santo Domingo, la calle Ancha…Como decimos, la mayoría de los rincones leoneses han sido trasladados al lienzo por este hijo pródigo que volvió a la que fue su casa hace apenas tres años.

Otra parte de la exposición de Villalba está dedicada al mar, no en vano el pintor vivió tres décadas en la villa lucense de Burela, en la costa gallega. Sus puertos, sus playas, y, especialmente los barcos pesqueros, han sido retratados con singular cariño por el artista leonés.

Dice Villalba que él es “un pintor vocacional desde mi juventud, ya que sin dedicarme exclusivamente a la pintura, debido a mis estudios y trabajo, realicé cursos de artes plásticas en León Y Madrid. En varias ocasiones fui seleccionado para certámenes nacionales, lo que me animó a seguir pintando y colaborando en exposiciones colectivas, individuales y en la realización de ilustraciones y carteles”.

Sobre esta exposición dice que le motiva especialmente. “Las obras que presento son en su mayoría óleos y acuarelas de temas leoneses, preferentemente urbanos, así como paisajes de puertos marinos que resumen de alguna manera mi anterior residencia en Burela”.

Feliz reencuentro de artista con su ciudad de origen, precisamente en un momento en el que confiesa haber “retomado la pintura en plan intensivo, dejando a un lado los diferentes estilos por los que he pasado, para acercarme a un realismo cromático donde abundan los motivos urbanos y marineros”.

viernes 17 de julio de 2009

La Jauja, nueva gastronomía leonesa en el Barrio Romántico


cLas noches del Barrio Romántico se han llenado de música. En esta atractiva zona del casco antiguo de la ciudad cada vez tiene más importancia la hostelería. Sus empresarios se han dado cuenta de que para ellos este es un buen momento, a pesar de la crisis, y están poniendo todo su empeño en convertirse en bandera de la hostelería de León.

Mercedes Valderrey Prieto, es una intrépida hostelera que encabeza el movimiento de reivindicación del barrio, y que pone toda su ilusión en que las iniciativas de la Asociación a la que pertenece sean un éxito. Buena muestra de esta incesante actividad son las camisetas con el logo del barrio que en su momento le enviaran al mismísimo Presidente del Gobierno. Zapatero tuvo el buen gusto de corresponder al envío con una amable carta que figura enmarcada en el establecimiento de Mercedes: La Jouja.

Mercedes propone, en el pequeño espacio de su taberna-restaurante, donde imperan los buenos vinos y el picoteo, una cocina basada en las raíces más profundas de la gastronomía leonesa. Una apuesta que tiene su culminación cada domingo con la puesta a punto de un pantagruélico cocido maragato que cuenta con innumerables admiradores y con los comensales justos para llenar dos veces en la jornada las pocas mesas de las que dispone la casa.

Explica Mercedes que “Aquí lo más importante es el vino. Tenemos una bodega con innumerables referencias, que continuamos mejorando. Y, claro, por el sitio y por la tradición que nos gusta conservar, el picoteo es la otra faceta de la que nos sentimos más satisfechos”.

Y en La Jouja el picoteo tiene dos vertientes, la fría y la caliente. En la fría se ofrecen ensaladas como la que lleva el nombre del establecimiento y que está elaborada con varias lechugas y seleccionados ahumados. O la templada de hongos y queso de cabra caramelizado. Otro clásico del lugar es la cecina de Astorga con virutas de queso y el inevitable chorro de aceite de oliva, que para nosotros, en el caso de la que cecina esté en su punto justo de curación, sobra. Pero las modas son las modas. Impresionantes son los Pimientos agridulces con trucha escabechada, precisamente con sabrosos lomitos de trucha. Un plato genial. Muy moderno el Bloc de pato con caramelo balsámico de Jerez, un paté elaborado con hígado de pato y una acertada reducción de vinagre. O, para finalizar este capítulo, el carpaccio de buey con aceite de trufa blanca, sabrosas láminas de carne de buey crudas, marinadas en zumo de limón, aceite de oliva y aceite de trufa, acompañada de queso curado.

El picoteo caliente se nota más el toque creativo de la cocina de La Jauja. Comenzamos resaltado el ya clásico revuelto de morcilla con manzana reineta. El huevo, la manzana y la morcilla, forman un feliz trío que se ha hecho imprescindible en la cocina leonesa contemporánea. Sabrosas y contundentes las Carrilleras de ibérico con tinto Prieto Picudo. Sorprendentes los Caramelos de pollo, piña y queso de cabra. Y también el Rissoto de cecina de chivo, un arroz cremoso que pone de relieve los sabores de la mejor cecina leonesa. Y también, Caracoles a la leonesa, con chorizo y jamón; Bacalao confitado con pisto, mermelada de tomate y aceite de pimentón; Manitas de lechazo rellenas de langostinos, albardadas con panceta y guisadas en salsa americana, un plato que recomiendo consumir preferente al mediodía para que haya tiempo sobrado para su correcta digestión.

Y como final, claro está, los postres, que aquí hay que tener el cuidado de llamar arigüelas, suponemos que es un homenaje al incombustible concejal Abel Pardo. El primero de la fila es el llamado Borrachillos de mi abuela Mercedes, preparados a base de pan, huevo, leche y azúcar, primero frito y después cocido en un almíbar de vino blanco y canela y servido en sopa de vainilla. También hay que destacar la Mouse de yogurt y sopa de Ronchitos (El caramelo de León). Y no hay que pasar sin probar la Crema de cava y frutos del bosque, el Praliné crujiente de chocolate, la Cesta de chocolate blanco y Jijona o el típico surtido de quesos con membrillo.

Ya lo saben, buen vino y estupendo picoteo en lo mejor del Barrio Romántico, a diario le menú del día lo tienen a 9,50 euros.

Vino y Picoteo La Jouja/ Plazuela de Torres de Omaña, nº 1/ León/ Teléfono: 987.27.19.89/ Menú recomendado:/ Ensalada templada de hongos y queso de cabra/ Carrillera de ibérico al vino tinto Prieto Picudo/ Borrachillos de mi abuela Mercedes/ Precio: 25 euros/ Calificación: (de 1 a 5) ***

miércoles 15 de julio de 2009

Álvarez Barthe, Un pintor de ilusiones


Decía Roa Bastos que “la memoria es el estómago del alma”. Pues bien, en la pintura de Adolfo Álvarez Barthe hay abundantes muestras de los rincones más oscurtos de la memoria colectiva, del estómago milenario del mundo. La mitología, el ocultimo y la alquimia se muestran generosas con el artista y le brindan motivos abujndantes para edificar sus pinturas, sus arquitecturas mágicas.

Barrthe, que está en un momento de transición en su trabajo despues de una impecable trayectoria de más de veinte años, quiere cerrar el ciclo con una exposición que de alguna manera sea resumen de su trayectoria desde los ya lejanos tiempos en los que dejara la Escuela de Bellas Artes, hace ya más de veinte años, para comenzar su brillante caminar por el mundo del arte.

Yo el rey, es el título de la muestra que a finales de este mes llevará a Barrthe a sus queridas tierras del Escorial, donde tiene una cita permanente cada verano. La apostilla a la firma del real dictador lleva al artista a concentrar su mirada en la memoria plástica del Barroco, con toda una panoplia de personajes, citas y arquitecturas, edificadas sobre imaginativos escenarios, teatritos diría él, en los que se acumulan las referencias al esplendor de Grecia y Roma.

El pintor no renuncia en estos últimos cuadros de una etapa que está punto de cerrar a su laborioso tratamiento del lienzos, a las meticulosas transparencias que actuan sobre el cuadro como el tiempo sobre los humanos. La estudiada superposición de capas es el reflejo más fiel del paso del tiempo en la acción del artista. A trasvés de su presencia, apenas insinuada, el espectador casi se tiene que conformar con intuir a los personajes, a conocer las citas clásicas y siempore misteriosas, con las que el autor llena sus obras.

El pintor tambuién ha estado en su tierra, en León. Se acaba de clausurar una interesanete muestra de su trabajo en el Torreon de La Vecilla, dentro de la programación de una Semana Cultural, que ha removido los posos de la cultura de la hermosa villa montañesa y que, después de su éxito, se espera que tenga continuidad en los próximos años.

Esperemos pues noticias de la nueva exposición de Álvarez Barrthe en San Lorenzo del Escorial, y esperemos, tambien, noveades de la gran muestra que, como hemos adelantado, marcará un hito en la carrera del artista y que el pintor tiene mucho inetréres en que tenga como escenario una sala de la capital leonesa.

lunes 13 de julio de 2009

Los arquitectos y las artes plásticas


El Colegio de Arquitectos de León mantiene a lo largo del año un interesante programa de exposiciones y, de vez en cuando, dedica su galería a la gente de la casa, a los propios arquitectos. No es raro encontrar dentro de esta profesión a grandes artistas plásticos. Su trabajo les obliga a ser buenos dibujantes y a trabajar con el espacio, por lo que para ellos dibujar, pintar, esculpir o hacer buenas fotografías, no es más que una continuación de su labor cotidiana.

En estos días la sala colegial presenta una interesante muestra de sus trabajos, en la que se encuentran muy bien representadas todas las facetas de las artes plásticas. Sin ánimo de ser exhaustivos les invitamos a hacer un rápido recorrido por la muestra.

José Álvarez Guerra, presenta una sugerente colección de pequeños dibujos, algunos de ellos a color, que bajo el epígrafe de Viajes, recogen un largo periplo que llega hasta el lejano Japón.

Ventanas, es el título elegido por Ovidio Prieto Martínez, para presentar tres sensacionales acuarelas en las que retrata precisamente eso, distintas ventanas de viejos edificios.

Oscar García Luna traslada al espectador a las siempre pintorescas aguas del Nilo, con una gran fotografía que ha titulado, Falucas.

Varias obras presenta en la muestra Jesús Martínez del Cerro, destacando su bajorrelieve titulado, Traducción.

Fernando Vega Provecho muestra una original escultura que muy bien pudiera ser el emblema de la provincia de León.

La obra de Enrique Pérez Fernández en esta exposición está formada por una extraordinaria serie de apuntes que ha titulado Cuaderno de Viaje, y en los que el artista demuestra como con solamente unas pocas machas pueden representarse los más variados paisajes.

La lucha leonesa ha servido de inspiración a Joaquín Miguel García, para realizar una interesante serie de dibujos en los que se recoge con fidelidad la estética de este deporte tradicional.

Fernando Vega Provecho hace un interesante homenaje a Miguel Ángel con una pintura que recuerda los frescos de la Capilla Sixtina.

También son dignas de mención las obras presentadas por Lorenzo Cuesta Fernández, un espectacular relieve lleno de color. La Silla desmontable, de Héctor Vela Pato. La escultura llena de ironía de Carlos Muñiz Sánchez, y el vídeo sobre la arquitectura de la ciudad de Tokio realizado por Santiago F. Carnero.

Juárez & Palmero se separan


Han hecho incursiones en todas las facetas de las artes plásticas, desde el dibujo y la pintura a la fotografía y el cine, pasando por la escultura, el grabado y las más radicales instalaciones. Han formado, durante casi veinte años, una pareja sin fisuras, un matrimonio cuyo fruto ha sido una enorme y valiosa producción artística. De hecho, su feliz entendimiento a lo largo del tiempo, ha servido de ejemplo para demostrar que los artistas, por lo menos algunos artistas, no tienen nada de egoístas, ni de raros, ni de individualistas. Pero la razón social Juárez & Palmero ha llegado a su fin. Después de su última exposición en León, la realizada en el Patio del Palacio de Don Gutierre, que titularon Nowadays, han decidido tomar caminos divergentes.

Comentando su largo caminar unidos, resumen: “Para nosotros ha sido una constante la estrecha colaboración con las diferentes personas del ámbito artístico y con los profesionales del territorio de la producción de las obras. Con todos hemos mantenido una relación de confianza gracias a su profesionalidad. Ahora deseamos comunicar el inicio de una nueva etapa. Ha llegado el momento de continuar por diferentes sendas, con nuevas miradas, herederas de años de experimentación y trabajo”.

Dieciocho años de historia han dado para mucho y no pueden ser borrados de la memoria colectiva, por eso Juárez & Palmero aseguran que mantendrán “viva la experiencia de lo que ha supuesto este matrimonio artístico, y nos comprometemos ambos a mantener vivos nuestros antiguos proyectos. Queremos adelantar nuestra intención de organizar un último aquelarre con formato de fiesta-performance de despedida en este año, acontecimiento al que esperamos que acudan todos aquellos que nos han seguido a lo largo del tiempo”.

Una trayectoria ejemplar que quiere terminar de la mejor manera posible, con una gran fiesta. De cualquier manera Juárez & Palmero, no cierran puertas, puede que en el futuro vuelvan a cruzarse sus inspiraciones y con ello es posible el renacimiento de una pareja que, por derecho propio, ha conseguido un puesto de honor dentro de la nómina artística leonesa. Ellos fueron emergentes mucho antes de la llegada del MUSAC, y han estado siempre en la vanguardia más valiente y arriesgada. No queremos terminar sin tener un recuerdo para sus exposiciones en la desaparecida galería de Carlos de la Varga, en Tráfico de Arte, aunque aún hay tiempo para que el espacio expositivo se recupere y para que Juárez & Palmero, regresen a él unidos o individualmente. Que la separación, aunque todas las separaciones tengan un algo se tristeza, sea para bien

viernes 10 de julio de 2009

El milagro de la música que puede verse (Josep Sanou)


Se da la paradoja de que el pintor Joseph Sanou es sobre todo un músico y que, por tanto llegó al arte a través de la música. Hace tres años ya visitó León con su obra plástica, concretamente colgó sus cuadros en las vetustas paredes del Palacio de Don Gutierre. Aquella exposición estaba centrada en temas figurativos en los que la representación de la realidad a través de distintos sistemas cobraba importancia en unos cuadros en los que plasmó el elemento humano con una gran fuerza vital.

El autor ha vuelto a tierras leonesas para exponer en un lugar distinto. Se trata del Recreo de Resty, un restaurante situado a escasos 5 kilómetros del centro de León, concretamente se localiza en el municipio leonés de Villaquilambre.
La obra actual del autor ha sufrido un profundo cambio. Como referencia al pasado incluye dos piezas de su anterior exposición, el resto es diferente. Se trata de cuadros con gran contenido poético y filosófico. Dos de ellos están inspirados en poemas de Gamoneda y Rilke. Otra obra destacada es la titulada, El misterio de las catedrales y en ella hace referencia a la conocida obra esotérica de Fulcanelli. El autor confiesa que “el punto de partida es la idea nacida del poema o del pensamiento filosófico”. Sobre esa base trabaja con todos los elementos posibles en una obra pictórica. “El resultado –dice- es la abstracción, lo no figurativo, la esencia del verso o de la idea. Y así los ocres y los blancos se solapan, se abomban y se cuartean a través de materiales diferentes, siempre con variables: Agua y aguarrás, son el principio mágico y a partir de ahí todo lo demás”. Asegura el artista que “tanto en la música -que es su trabajo más importante- como en la pintura, me gusta romper las reglas que aprendí cuando estudiaba. Las reglas están ahí…, para ser conocidas, y una vez que las conocemos, para superarlas”.

El resultado es una obra coherente que podremos disfrutar si nos acercamos al recreo de Resty. Para quien no lo conozca, el buscarlo puede resultar una aventura, pero una aventura con final feliz, tanto por su gastronomía como por su implicación en la difusión del arte,..

domingo 21 de junio de 2009

Un vino leonés por los cuatro costados


Julio Fernández es un bodeguero apasionado y original, es un político de mucha trayectoria, y es un hombre inquieto que siempre está buscando lo mejor para los vinos y las gentes de su tierra, de Los Oteros.

Julio Fernández nos ha sorprendido ya en muchas ocasiones con vinos extraordinarios, primero fue un gran tinto a base de Prieto Picudo, algo con lo que en aquel tiempo casi nadie se había atrevido. Y después de una larga trayectoria, en muchos casos con el síndrome del Guadiana, acaba de reaparecer para poner en el mercado un sensacional Prieto Picudo, un rosado joven que reúne todas las mejores calidades de esta estupenda variedad de uva.

Para que un vino triunfe, además claro está de tener lo mejor en el interior de su botella, tiene que tener también un continente atractivo, y Julio Fernández, o lo que es lo mismo, la bodega Fernández-Llamazares, siempre ha tenido buen gusto para estos menesteres. Ramón Villa, augusto cofrade de la buena mesa y estupendo pintor, se encargó durante mucho tiempo del diseño de sus envases y no sabemos si habrá tenido algo que ver en el de este nuevo vino. Hora es ya de que digamos su nombre, La Senda del Burro. La silueta de un pensativo pollino es la imagen de este caldo, leonés hasta su última consecuencia. Un color impresionante, que la botella transparente deja apreciar al consumidor, un poquito de aguja, la acidez justa y un regusto floral… son las características de un vino que une perfectamente en su elegante botella las esencias de los caldos leoneses de siempre, de aquellos vinos de Los Oteros que los taberneros leoneses traían en carros desde las tradicionales bodegas de estas tierras enológicamente privilegiadas.

Nuestra felicitación para el peculiar alcalde que, por encima de todo, es un estupendo bodeguero.