
Castorina presenta su exposición Autorretrato/Selfportrait en la Fundación Cerezales
Castorina camina resuelta con el paso firme y la mirada alta en busca del siglo. En el cobertizo de su casa astorgana sigue trabajando la piedra, sacando del duro mineral brillantes esquirlas, ahondando en la materia hasta encontrar la vida que esconde celosamente en su interior. Castorina llega a la Fundación Cerezales Antonio y Cinia, para mostrar lo nuevo, obras inéditas, que siguen hablando con enorme elocuencia del mundo de formas y poesía por el que la artista transita con tanta elegancia como emoción.
En la exposición, a la que han llamado pomposamente Castorina. Autorretrato/ Selfportrait, hay escritos, dibujos, pinturas y esculturas. “He querido llegar a este contacto con el público desnuda, sin camisón siquiera -dice-. Creo que a estas alturas hay que poner el alma sobre la mesa y dejar que los sentimientos broten con fuerza, que estén por encima de la piedra, el lienzo o el papel. Cada vez soy más una escultora de sueños, una pintora de emociones… no hago separaciones porque lo tengo todo muy confuso… todo a mi alrededor es un gran enredo, ya no sé distinguir si debo considerarme poeta, pintora o escultora. Mi trabajo es una amalgama que lo engloba todo, sin distinciones”.
Castorina tiene una importante base técnica, que demuestra en sus dibujos, el más antiguo de esta exposición es, precisamente, un autorretrato realizado en 1958, en el que demuestra el virtuosismo que tenía su trabajo en los primeros tiempos de su madurez artística. “Pinto, dibujo -explica- porque esa es la base de la escultura. Además, a mí me encanta el color y al dibujo es fácil añadírselo. Con la escultura es ya más complicado. Es lo mismo que a la palabra, a la palabra hay que dotarla de ternura para que sea sugerente, al dibujo hay que darle color para aumentar su fuerza, su vitalidad”.
La muestra que, como siempre sucede en Cerezales, ha concitado una gran expectación, muestra la obra íntima de una gran artista que sabe expresar sus sentimientos a través de unas cartas emocionadas, que es capaz de describir personajes con la simple ayuda de una línea, o de contar historias a través de la magnificencia de la piedra, tiene para Castorina un motivo único mostrar la sinceridad personal. “Yo -comenta- siempre he sido muy sincera, y así seguiré. Lo que ocurre es que siempre he sido también muy prudente. No suelo echar campanas al vuelo… porque no es lo mío. Yo llego a este pueblo y ¿sabe que me pasa?, no me reciben con glosas grandilocuentes, ni con campanas repicando, ni lanzan cohetes. Pero encuentro en el ambiente un cariño, unas ganas de abrazarte que me hacen sentir feliz compartiendo aquí estos momentos y esos sencillos trabajos míos”.
Por encima de la edad y de las inclemencias, Castorina sigue trabajando cada día en su “cobertizo”, “Sí -dice- allí paso horas y horas, con mis gatitos, mis punteros, mis cinceles, mis piedras… y también las hortalizas y las verduras a mi lado. Allí vivo momentos muy felices desde hace muchos años y en mi cobertizo seguiré luchando con las piedras y el tiempo”.
Además de los trabajos de Castorina en la exposición puede verse también un interesante vídeo en el que el fotógrafo astorgano Mandi, y Palmero, antes Juárez &Palmero, glosan en imágenes la vida y la obra de Castorina.
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